/photos/459/459928951/1760377982749.png)
Publicado: 27 de Enero de 2026
Hoy queremos hablar de un tema tan común como doloroso: ¿qué pasa cuando eres el hijo no favorecido?
Aunque muchos padres intentan dar amor por igual, lo cierto es que existen situaciones —a menudo inconscientes— en las que uno de los hijos no recibe el mismo trato que los demás. A veces se debe al género, a afinidades personales, al parecido con algún familiar o a patrones heredados de generaciones anteriores.
Este trato desigual no siempre se expresa de forma evidente, pero puede dejar huellas profundas: baja autoestima, heridas de comparación, dificultad para poner límites y una sensación persistente de “no ser suficiente”.
Desde Centro Hope, queremos dar voz a este dolor y ofrecer caminos para sanar la herida de ser el hijo no favorecido.
Si sientes que no fuiste favorecido, esto es lo que puedes hacer:
Valida tu experiencia. No estás exagerando. Lo que sentiste y viviste fue real, incluso si nunca te lo reconocieron.
Reconstruye tu valor personal. Eres valioso por lo que eres, no por lo que te dieron o te negaron.
Pon límites. Incluso si las dinámicas que te dañan vienen de tus padres, tienes derecho a protegerte.
Busca apoyo terapéutico. La herida de comparación y carencia merece un espacio seguro para ser sanada.
Si fuiste el hijo favorecido:
Reconoce el privilegio. No se trata de rechazar el cariño recibido, sino de ser consciente y empático.
Rompe el patrón. La familia solo sana cuando hay equilibrio.
Abre conversaciones difíciles. Si hay espacio, habla con tus hermanos, no desde la culpa, sino desde el deseo de reparar.
Y si eres madre o padre:
Obsérvate sin justificarte. Quizá repetiste patrones sin darte cuenta.
Escucha sin comparar. Cada hijo necesita sentirse visto por lo que es.
Repara. Un “lo siento” puede sanar años de silencio.
Deja de negar. Reconocer el desequilibrio es el primer paso para romperlo.
Favorecer a un hijo no te hace mala madre o mal padre. Pero negarlo, sí puede perpetuar el daño.
En Centro Hope acompañamos a personas que buscan sanar heridas familiares profundas. Si este mensaje resuena contigo, te invitamos a explorar más contenido y recursos en: www.centrohopecollege.com y en https://linktr.ee/beahoper
La herida puede doler… pero también puede transformarse.
/logos/c/v/cvtvjvjgo.png)


