Publicado: 7 de Mayo de 2019

Os adjuntamos un texto de Antonio Pereira, con preciosa enseñanza en su interior:

La piedra:

El distraído tropezó con ella
El violento la utilizó como proyectil.
El emprendedor construyó con ella.
El campesino cansado la usó como asiento.
Para los niños fue un juguete.
David mató a Goliat, y Miguel Angel 
le sacó la más bella escultura.

En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en la persona.
No existe piedra en el camino que no puedas aprovechar para vuestro crecimiento.