Publicado: 30 de Octubre de 2018

A continuación os adjuntamos un texto anónimo de una madre que apunta cosas muy ciertas.. Esperemos que os guste.

La buena madre es la que le permite a sus hijos hacer su vida fuera de ella,  los prepara para la vida porque entiende que ella no estará siempre para ellos, y algún día tendrán que volar fuera del nido y ella no estará a su lado.

La buena madre es aquella que se va volviendo innecesaria con el paso del tiempo.

Ha llegado la hora de reprimir el impulso natural materno de querer colocar el pichón debajo del ala, protegido de todos los errores, tristezas y peligros.


Es una ardua batalla, lo confieso. Cuando empiezo a debilitarme en la lucha para controlar la super madre que todas tenemos dentro, me acuerdo de la frase del título.

Y antes que alguna madre me acuse de desamor, explico qué es lo que significa eso.

Ser "innecesaria" es no dejar que el amor incondicional de madre, que siempre existirá, provoque vicio y dependencia en los hijos, como si fuera una droga, a tal punto, de que que ellos no sean capaces de poder ser autónomos, confiar en sí mismos e independientes.

Deben estar prontos para trazar su rumbo, hacer sus elecciones, superar sus frustraciones y cometer sus propios errores también.

Con cada fase de la vida, una nueva pérdida es un nuevo logro; para las dos partes: madre e hijo.

El amor es un proceso de liberación permanente, y ese vínculo no deja de transformarse a lo largo de la vida.

Hasta el día en que los hijos se vuelven adultos, constituyen su propia familia y recomienzan el ciclo.

Lo que ellos necesitan es tener la seguridad de que estaremos con ellos, firmes, en el acuerdo o en la divergencia, en el triunfo o en el fracaso, prontas para el mimo, el abrazo apretado, y el consuelo en los momentos difíciles.

Los padres y las madres, solidariamente, crían a sus hijos para que sean libres y no esclavos de nuestros propios miedos.

Es ese el mayor desafío y la principal misión.

Cuando aprendemos a ser "innecesarios", nos transformamos en un puerto seguro donde ellos puedan atracar.

Hagamos hijos independientes y seguros de sí mismos para que vivan una vida plena y honrada.

Cuando una madre ama a sus hijos de verdad, prepara y enseña a sus hijos a volar.